El ser humano sigue su evolución

  • Observan un retraso de la pubertad que aumenta la esperanza de vida

  • El ser humano, cada vez más neandertal


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Vivir más tiempo y llegar a la vejez en mejores condiciones de salud. Esta parece ser la tendencia que se observa en los últimos tiempos, dado que los avances en medicina han aumentado la esperanza de vida del ser humano. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud, para la última década, la cifra se eleva en cinco años a nivel global y hasta en 9,4 en el continente africano.

Sin embargo, enfermedades como el alzhéimer, o los crecientes problemas relacionados con hábitos de vida no saludables, enturbian un panorama en el que existe un equilibrio entre la predisposición genética y la influencia del ambiente. Pero, ¿es cierto que ha aumentado la prevalencia de estas enfermedades?

En realidad, a nivel genético ocurre todo lo contrario. Según un ambicioso estudio llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia (EEUU), se está reduciendo la frecuencia con la que los genes relacionados con el alzhéimer, el tabaquismo, la obesidad, el asma, las enfermedades cardiovasculares y un aumento de los niveles de colesterol en sangre aparecen en nuestro ADN.

Ésta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de genetistas liderado por Molly Przeworski y Joseph Pickrell que, tras analizar el ADN de 210.000 personas de EEUU y Reino Unido, han comprobado que dichas variantes genéticas aparecen en menor proporción en las personas con una mayor esperanza de vida. Los resultados se publicaron ayer en la revista PLOS Biology.

Sus observaciones evidencian que la evolución, a través de la llamada selección natural, está actuando en estas poblaciones. Es decir, que la especie humana sigue evolucionando según el proceso que hizo célebre Darwin.

Los científicos han encontrado, por ejemplo, que en tan sólo una o dos generaciones, el gen ApoE4 (vinculado a la enfermedad de alzhéimer) comienza a darse en menor medida en mujeres mayores de 70 años. Por otro lado, en hombres de mediana edad, la tasa de mutación del gen CHRNA3 (asociado a altos índices de tabaquismo) disminuye con la edad.

Con el tiempo, las mutaciones que conllevan efectos perjudiciales para la salud se eliminan y las que confieren una ventaja aumentan su frecuencia", afirma a EL MUNDO Hakhamanesh Mostafavi, primer autor del trabajo.

En esta línea, los investigadores han descubierto que aquellos individuos que llegan más tarde a la pubertad y a la maternidad viven más tiempo, por lo que este retraso de la fertilidad gozaría de una ventaja evolutiva. Este hecho contrasta, no obstante, con evidencias médicas que avalan todo lo contrario: un adelanto de la menarquía (primera menstruación) en las niñas europeas.

A pesar de ello, para Mostafavi, ambos sucesos no son contradictorios, dado que la edad a la que se abandona la infancia depende de la interacción entre componentes genéticos y factores ambientales. "Los cambios del entorno que pueden inducir a una pubertad temprana pueden anular el componente genético", explica. "Las personas entran en la pubertad antes porque las influencias ambientales son más fuertes", añade.

"Además", prosigue, "podría ser que las variables que conducen a la pubertad temprana también lleven a una mayor fertilidad y por tanto estos individuos se reproduzcan más a lo largo de su vida, por lo que serían seleccionados con el tiempo".

Según Mostafavi, estaríamos asistiendo a un choque de fuerzas entre genética y ambiente. Así, mientras que la obesidad y la exposición a estrógenos, como describen varios estudios, podrían explicar una pubertad temprana por motivos ambientales, a su vez se estaría favoreciendo un retraso por motivos genéticos, pues resulta beneficioso para la longevidad.

Esta investigación supone la primera vez en que se obtiene una aproximación de cómo evoluciona el genoma humano y cómo lo hace en un periodo de tiempo tan corto.

Cuanto más longevo más exitoso

Los investigadores parten de la hipótesis de que aquellos individuos que tienen una esperanza de vida mayor van a pasar más genes a otras generaciones. En este sentido, Mostafavi ha apuntado que esto no ocurre siempre, "pero las personas que viven más tiempo de media tienen más de una oportunidad de tener hijos. Esto es más evidente para aquellos que mueren antes de la edad de maduración sexual", ha dicho.

Incluso su supervivencia más allá de la edad de reproducción puede tener consecuencias en la salud, "porque algunos varones tienen hijos tarde y esto podría ser beneficioso para la supervivencia de sus hijos. En otras palabras, si las personas viven más y pueden, durante ese tiempo, cuidar a sus hijos, podría aumentar la posibilidad de supervivencia de su descendencia".

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