Pedro Lozano: “Me enamoro de las cosas cuando las conozco; a partir de ese momento trato de hacerlas crecer y madurar”

Los padres de Pedro Lozano tienen motivos para estar orgullosos de él. Es el primer miembro de su familia que ha pisado una universidad, y a una de ellas ha dedicado toda su trayectoria profesional. Actualmente es catedrático de Bioquímica y Biología Molecular e investigador del grupo de Biotecnología de la Universidad de Murcia (UMU).


Cuenta que de sus padres aprendió el gusto y el amor por el trabajo, en particular por el trabajo bien hecho que le inculcó su madre, quien siempre le decía: “te dirán si el trabajo está bien o mal, pero nunca te preguntarán el tiempo que has empleado en llevarlo a cabo”.



Este ceutiense, vicedecano de la Facultad de Química durante 20 años, y actual decano desde 2014, se encuentra entre los investigadores más sobresalientes a nivel mundial en el estudio de la “química verde”, área en la que ha despertado el interés de toda la comunidad científica.
A pesar de todas las obligaciones que conforman su rutina a lo largo del día, intenta disfrutar de sus 3 hijas todo lo que puede. Cree que la formación y su ejemplo es la mejor herencia que puede transmitirles.


Pedro Lozano
Pedro Lozano, fotografía de Luis Urbina.

¿Cómo comenzó en el mundo de la química?

Mi interés no surgió de una gran vocación. Yo me enamoro de las cosas cuando las conozco y las ayudo a crecer y madurar. La elección de estudiar química fue realmente una casualidad, ya que tuve que elegir de entre la pequeña gama de ofertas que por aquel entonces tenía la Universidad de Murcia. La química me gustaba y me matriculé.

¿Qué es la “química verde” y cómo se inició en ella?

El concepto de “química verde” surgió en el año 1998, aunque antes ya existía una ciencia emergente: la biotecnología, que consiste en la aplicación de los principios biológicos a los aspectos técnicos de la química. Fue en este campo donde inicié mis actividades y realicé mi tesis doctoral.

Todo surgió de manera repentina cuando en 1999 conocí al doctor Michel Vaultier durante una visita que hizo a la UMU. Me habló de los líquidos iónicos; por aquél entonces no se había publicado ningún trabajo sobre la biocatálisis en líquidos iónicos. A partir de ahí, iniciamos una cooperación que ha conducido a la publicación de más de 30 artículos en revistas de máximo impacto. Estuvimos entre los pioneros en la combinación de enzimas con disolventes verdes para desarrollar procesos que no contaminan. Desde entonces, he estado trabajando con líquidos iónicos y fluidos supercríticos.

¿Qué son los líquidos iónicos?

Los líquidos iónicos son sales líquidas a temperatura ambiente que se emplean como disolventes en diversas reacciones, y que pueden sustituir a otros más contaminantes. La ventaja como alternativa a los disolventes convencionales deriva de su carácter no volátil, que permite su total recuperación y el desarrollo de unos procesos químicos más limpios. A su vez, estas sustancias no se consumen ni generan subproductos indeseados en los medios de reacción.

Conforme fui avanzando en mis investigaciones, encontré aplicaciones y propiedades de los líquidos iónicos que no eran conocidas, como es su comportamiento tipo esponja, y que permiten transformaciones y la extracción de productos puros. Fue toda una novedad, portada de la revista Green Chemistry en noviembre de 2012, y destacada con un artículo en Chemical Engineering News, revista de difusión de la American Chemical Society, que es la mayor sociedad Química mundial. Se trató de un gran hallazgo, puesto que en química para separar una disolución homogénea siempre hay que aportar calor, y con nuestro método la separación se obtenía enfriando. Conseguimos que por primera vez dos sustancias líquidas miscibles puedan separarse en dos sustancias puras y que dejen de ser una disolución homogénea, enfriando y centrifugando. Esto abre un nuevo campo totalmente distinto en el mundo de la química y nos permitirá afrontar nuevos retos.

¿En qué está trabajando actualmente?

A partir del año 2008 comenzamos con el biodiesel. No solo nos dimos cuenta de que éramos capaces de crearlo sino que, además, podíamos extraerlo y recuperar en su totalidad el medio empleado para su reutilización. Esto ha sido fruto de ese descubrimiento realizado en 2012 acerca del carácter de esponja que tienen los líquidos iónicos, lo que permite su extracción de modo muy sencillo, y abre la posibilidad de obtener biodiesel con escaso impacto medioambiental y utilizando procedimientos con bajo coste económico.

Por otro lado, hemos iniciado una investigación sobre la producción de fragancias naturales de manera sostenible y ecológica. El interés radica en extraer el aroma sin utilizar ningún tipo de disolvente. Queremos demostrar que es posible la captura específica de un tipo de aromas y conseguir el empapado y el escurrido en una simple etapa. Se ha avanzado mucho y de un modo muy innovador en este sentido.

Además, hemos conseguido que un desecho agrícola como la paja de cereales, una vez disuelta, desestructurada y precipitada, pueda ser bioquímicamente degradada hasta convertirse en etanol. La clave en el desarrollo de los biocombustibles está en utilizar productos no comestibles para llevar a cabo las reacciones y demostrar que es posible incorporar a la tecnología una fuente con bajísimo valor añadido para obtener un producto realmente competitivo.

¿Cuáles son sus principales objetivos?

Todas estas investigaciones, según mi punto de vista, persiguen un mismo objetivo: combinar elementos científicos sin perder de vista el enorme compromiso con la sociedad, que sostiene nuestra labor con sus impuestos. Hay que revertir su esfuerzo y nuestro trabajo en algún tipo de beneficio. Personalmente, en estos momentos me gustaría trasladarlo a una aplicación lo antes posible.

¿Se siente apoyado en estos trabajos?

Trato de llevar mis descubrimientos a los foros más altos, principalmente a los congresos internacionales, y presentarlos en los lugares donde la UMU y la institución que nos financia vean que hay un reflejo de calidad. A esta universidad le estoy enormemente agradecido por brindarme la posibilidad de desarrollar mi trabajo. Y también me gustaría destacar la dedicación y entrega que tienen todos los jóvenes estudiantes que me acompañan en todos los trabajos, el particular a la joven doctora Juana María Bernal. Sin ellos, nada sería posible. Además, de una u otra fuente, la financiación nunca me ha faltado.

Para mi es también muy motivador que se reconozca mi labor profesional, tal y como ocurrió hace una semana, cuando he sabido que me han nombrado editor regional de la revista Current Green Chemistry.

Háblenos de sus últimas publicaciones.

Recientemente he publicado, en colaboración con el equipo de investigación del profesor Santiago Vicente Luis Lafuente de la Universidad Jaume I de Castellón, dos revisiones tutoriales publicadas en la revista Green Chemistry de la Royal Society of Chemistry. La primera de ellas está dedicada a los procesos continuos con líquidos iónicos, y que también ha sido portada de la revista en este mes de mayo. En dicha revisión hacemos una descripción pormenorizada de las ventajas de los líquidos iónicos, los biocatalizadores y los fluidos supercríticos para el desarrollo de procesos químicos verdes en flujo de interés industrial, un tema en el que somos un grupo de investigación de referencia a nivel mundial. La segunda revisión tutorial describe las cualidades de los líquidos iónicos con comportamiento tipo esponja, un término acuñado por nosotros. Es un artículo que he dedicado al 75 Aniversario de la Facultad de Química de nuestra Universidad, que este año ha merecido la Medalla de Oro de la Región de Murcia.

Además, a finales de 2014 publiqué un libro dedicado a la síntesis química medioambientalmente benigna.

¿Cómo comunica sus investigaciones?

Formo parte de Green Solvent For Synthesis, de DECHEMA (Alemania), este es el primer sitio donde yo cuento lo que hago. Luego hay una serie de congresos sobre Green Chemistry, como es la serie Green Process Engineering, con las que me siento muy implicado desde el principio. En esta serie de congresos, desde el primero que se celebró en Toulouse en 2007, formo parte del Comité Científico, y asumí la responsabilidad de organizar el último congreso de la serie, celebrado en Sevilla en abril de 2014.

¿Considera importante que investigadores como usted hagan una labor de divulgación?

Es muy halagador que en las encuestas sobre el interés de la sociedad las primeras posiciones las ocupen científicos, profesores de universidad y médicos. Todo el mundo tiene confianza en que los avances tecnológicos y científicos contribuyan a mejorar el bienestar, la calidad de vida y la economía, pero es cierto que no saben mucho del tema. Si a un ciudadano por la calle le preguntas que te diga el nombre de un científico, probablemente no sabría muchos. Creo que hay una muy débil penetración del impacto y de las acciones de investigación que se realizan a nivel regional. Esto es responsabilidad de los científicos y de los medios de comunicación, y quizás nosotros estamos ensimismados en nuestras actividades y no llegamos a contar lo que hacemos, algo que resulta esencial.

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